A noventa años de Octubre de 1917

Publicado en el Nº 1 de "Estrella Roxa" – Órgano de Expresión de los CJC/CMC de Asturies (Zona Centro)


    Este año recordamos el 90 aniversario de la primera revolución socialista de la historia, un acontecimiento que estremeció al mundo y que cambió bruscamente el desarrollo de la historia sentando un precedente inigualable para todos los trabajadores del mundo entero. 

    Octubre de 1917 significo por primera vez en la historia la toma del poder por parte de la clase obrera en un estado, la abolición de la explotación del hombre por el hombre, el final de la servidumbre a los intereses del capital y sus secuaces y la primera oportunidad por parte del pueblo desposeído de decidir libremente su desarrollo y futuro. 

    El Partido Bolchevique con Lenin a la cabeza, erigido como vanguardia de los trabajadores rusos junto con los campesinos y soldados, dio una lección al mundo entero demostrando que el sueño era posible, que el cielo podía ser tomado por asalto, que el pueblo aplastado y humillado durante siglos podía liberarse de las cadenas que le ataban, que se podía destruir el orden establecido y construir un hombre y una sociedad nueva bajo la igualdad y la solidaridad. 

    De esos acontecimientos hace ya 90 años y de aquel sueño parece quedar muy poco. Desaparecida la Unión Soviética y todo el campo socialista, sumidos los Partidos Comunistas y de izquierda en la traición más absoluta, haciendo el juego y trabajando de cojín al capitalismo salvaje. La necesidad de volver atrás en la historia y recordar aquel glorioso acontecimiento se hace hoy más que nunca imprescindible. 

    No hemos de recordar la Gran Revolución Socialista de Octubre desde una óptica sentimental, hemos de tomarla como un brillante ejemplo histórico de la tarea de los comunistas, y sus aspiraciones, hemos de tomar las enseñanzas de Lenin, Stalin y del Partido Bolchevique, aprender de sus aciertos y sus errores, y continuar con el ejemplo y la lucha en nuestros días. 

    Ahora más que nunca hemos de dar validez a aquellos acontecimientos. No nos van a hacer creer que llegó el fin de la historia, no vamos a resignarnos a aceptar la paz social establecida precisamente por aquellos que niegan la vigencia histórica de la revolución rusa y del socialismo como la única senda posible, que permitirá un desarrollo justo de la historia. Como ya decía Lenin, conocemos la cara más salvaje del capitalismo-imperialismo, cuando este se ve amenazado o entran en pugna sus intereses, cuando saquea sin límites y hace guerras de rapiña por el afán de aumentar sus ganancias, asesinando y destruyendo cualquier oposición que pretenda cambiar este orden de cosas, esas son cosas que nunca olvidamos y la historia y el presente nos lo recuerdan. 

    Hemos de recordar con orgullo aquella revolución y estado en que valerosamente los obreros decidieron coger sus propias riendas y establecieron la propiedad social de los medios de producción, y en consecuencia; construir un país donde desapareció la explotación y extracción de la plusvalía a los trabajadores; donde la mujer dejo atrás su pasado de explotación patriarcal, donde la juventud pudo desarrollarse plenamente, donde las personas accedieron a una educación íntegra y plena; donde el pueblo gozaba plenamente de sanidad, vivienda, trabajo; donde se estableció la jornada laboral de 8 horas, y menor para trabajos de especial dureza física.; donde la tecnología y la ciencia fue desarrollada en interés y aras del pueblo, donde la cultura, la música, la poesía, la literatura, fueron de acceso para todos y puestas al servicio del pueblo y sus intereses, donde desapareció la servidumbre y pobreza en el campo, eliminaron los terratenientes y “Kulaks” y crearon las granjas colectivas y estatales de los trabajadores; donde las naciones y pueblos se unieron fraternalmente en espíritu de solidaridad mutua y disfrutaron plenamente de sus derechos, historia, cultura, tradiciones y costumbres nacionales propios. etc, etc, etc.

Cosas las cuales en pleno siglo XXI aún encontramos a faltar los trabajadores del mundo “civilizado y desarrollado”. 

    Hay que volver a alzar de nuevo la Bandera Roja del Partido Comunista, único instrumento efectivo por parte del proletariado para tomar el poder, destruir el capitalismo y avanzar en la construcción del socialismo y el comunismo como nos enseño hace 90 años el pueblo y el Partido Comunista (b) ruso. 
 
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Nascut l\'any 1987 a Barcelona. Militant dels CJC/Joves Comunistes del Poble Català.
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